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La Coctelera

COMO NIÑOS

Cualquier sensación o sentimiento, se define con palabras. Sabemos lo que podemos explicar

30 Enero 2012

PRISAS

Resulta descorazonador toparse con esa furia por lograr cualquier objetivo que se pretenda lo más rapidamente posible. Cuanto antes la primera palabra, la primera sonrisa, el primer paso. Cuanto antes el control de los esfínteres. En realidad da igual el objetivo. Lo que importa es que mi pequeño lo consiga cuanto antes. Y como no tengo puntos de referencia pues me valgo de los vecinos o de los compañeros de cole para orientarme y para poder medir que mi hijo es especial y más listo que cualquier otro. Nos pasamos la vida, por tanto, en una permanente competición que, sobre todo, nos lleva a sentirnos ansiosos porque nunca estaremos seguros de que nuestro pequeño sea el primero absoluto. Siempre podrá haber algún otro desconocido que lo superará en algún aspecto para nuestra desdicha.


Cómo hacer entender que es más importante que un bebé ensaye libremente miles de veces las posturas posibles de los músculos de la cara antes que definirle y cargarle con la primera sonrisa, sencillamente por nuestra necesidad de que progrese cuanto antes. Que es más importante el libre gorgeo con los sonidos todo lo que necesite al empeño porque concluya en MAMÁ o PAPÁ para nuestro regocijo. Que al niño le beneficia más poder gatear a su gusto todo lo que necesite utilizando cualquiera de los objetos que le rodean para progresar a forzarlo en dar el primer paso sin que le apetezca lo más mínimo y hacerlo que sienta innecesariamente una fuerte sensación de terror y de inseguridad de ver que no domina él sus movimientos hasta donde nosotros queremos. Así podrtíamos seguir en las miles de adquisiciones que necesitan lograr.


Es una lucha inútil y hasta contraproducente. Pero los adultos, no sé por qué, probablemente para resolver problemas nuestros pendientes, entramos en esa vorágine de adquisiciones, sometiendo a los pequeños a niveles de ansiedad insoportables. Casi siempre conseguimos que odien aquello que nosotros queremos que deseen o que sientan rechazo por nuestra influencia cada vez que nos ven acercarnos a ellos. O lo que me parece peor y es que terminen por desentenderse de ellos mismos y de sus deseos y posibilidades y se abandonen en nuestros brazos por completo y aprendan que las cosas no llegan por el esfuerzo y por el progreso a partir de nuestras propias posibilidades, sino que hay que olvidarse de ese camino y echarse en los brazos de las personas que nos rodean, que son las que saben lo que necesitamos y que encontrarán la forma de satisfacer nuestras necesidades.


Les sometemos, por tanto, a una lucha inútil contra el reloj, contra el tiempo en general, como si verdaderamente fuera importante ser capaces de utilizar el orinal un mes o dos antes de lo que lo hubieran conseguido si se les hubiera dejado en paz. Somos capaces de4 tener sentados a los niños en el orinal ratos y ratos, cada vez que se nos ocurre, por tal de conseguir que aprendan a hacer sus necesidades sólos. Como si eso fuera un fin en sí mismo. Olvidamos, por ejemplo, todo lo que significa la relación y el placer de la limpieza, del contacto físico que el cambio de pañales lleva implícito y de las conversaciones íntimas que se producen en esas secuencias. Todo sacrificio parece que está justificado  con tal de conseguir los objetivos que pretendemos cuanto antes. Como si quisiéramos comernos la vida con ansia,  cuando sabemos de sobra que la comida que aprovecha es aquella que se ingiere lentamente, charlando agradablemente y dando tiempo al tiempo. Cuánto tendremos que insistir en que NO POR MUCHO MADRUGAR AMANECE MÁS TEMPRANO.

servido por Antonio 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

irmaladulce

irmaladulce dijo

Claro Antonio a veces ponemos a nuestros pequeños en situación de competitividad aún desde los pocos meses de vida y sin saberlo anulamos en ellos los procesos propios de cada edad...excelente aporte lo sumo a mi archivo. GRACIAS UN BESO

31 Enero 2012 | 03:50 PM

argivo

argivo dijo

Los procesos, se infiere de tu escrito, Antonio, hay que ayudar a madurarlos, que no significa adelantarlos (competencia), ni menos forzarlos,m y por eso el rechazo. SE aprecia la sapiencia de tu blog. UN abrazo. Argivo.

2 Febrero 2012 | 05:39 AM

sinfonia-urbana

sinfonia-urbana dijo

como siempre muchos consejitos utiles !!! la musica genial un placer pasar a saludarte y buena semana :)
besos patty ;)

2 Febrero 2012 | 07:09 PM

irmaladulce

irmaladulce dijo

Esta melodía que no había escuchado cuando te leí suena especial en un día como hoy, GRACIAS, un abrazo

3 Febrero 2012 | 03:46 PM

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Granada, España
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He sido maestro de menores de 6 años toda mi vida laboral. Aparte de mi trabajo he colaborado en revistas y periódicos con temas de Educación y con reflexiones sobre la actualidad. También he ido acumulando palabras, unas veces en forma de poemas, otras de pequeños ensayos, cuentos, novelas... que han dormido en folios o en el disco duro. En este momento que mi forma tradicional de ganarme el pan se va terminando y va llegando la jubilación es también el tiempo de retomar viejas deudas y pagar a la vida todo lo que creo que tengo pendiente. PUBLICACIONES.- - SURCO GRUESO EN EL MURO - Poesía - Librería Escuela Popular - 958296172 - EDUCACIÓN INFANTIL - Teoría y Práctica - MI AMIGO EL MIEDO - Infantil - UN RAPTO EN EUROPA - Novela - CENIZAS - Novela

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